MUSEO HUALILAN

MUSEO HUALILAN

Dirección Ruta a Iglesia Paraje Hualilam.

teléfono 4230121

Director Mario Leonardi.

Tipología Unidisciplinario.

 

RUINAS MINERAS  UN MUSEO DE SITIO

Prof. Elizabeth Leonardi

Para los griegos museión, museo, era el  lugar de las musas, logos o  razonamiento… hoy sabemos que un museo es una institución de conservación del acervo cultural al servicio de la sociedad. Hay variedad de museos como el arqueológico que mediante los métodos y técnicas propios de la arqueología y otras ciencias afines, permiten reconstruir y dar a conocer los orígenes y las trayectorias socioculturales pasadas.

En San Juan, por iniciativa de la Asociación de Museos Privados “AMUPRI” y del Sr. Mario Leonardi, propietario de la estancia Hualilán y con el propósito de conservar las reliquias allí ubicadas,  se colocó el 20 de mayo de 2006 La placa fundamental del  Museo de sitio Arqueológico  Minero Hualilán, como muestra de la actividad minera provincial y nacional de los periodos históricos pre-hispano, hispánico y contemporáneo.

Dichas ruinas se encuentran ubicadas a 128 kilómetros al noroeste  de  la capital de San Juan en el Departamento de Ullum, antiguo “Distrito Minero Hualilán” denominado así por el entonces Presidente Domingo F. Sarmiento.

De la búsqueda de la toponimia del lugar se llegó a la hipótesis que  el nombre deriva de la lengua utilizada por los aborígenes que explotaron la zona antes de la colonización española. La idea más difundida es que Hualilan o Gualilan significa Ruido de Agua o Agua que desaparece. Consecuencia del fenómeno que se produce cuando los escurrimientos de las aguas serranas alimentan arroyos temporarios, posteriormente absorbidos por arenales formando ciénagas. En el periodo prehispánico los que continuaron las tareas de extracción (oro, plata y plomo argentífero) fueron los incas. Según estudios arqueológicos del Dr. Roberto Bárcena, miembro del CONICET, y del Arqueólogo Alejandro García de la Universidad Nacional de San Juan, las construcciones encontradas en la aguada de Los Blanquitos, se identificarían como de origen Inca.

En la zona se han encontrado otras construcciones como una capilla de supuesto origen jesuita por su peculiar arquitectura. Tres chimeneas de los hornos para la reducción del mineral de plata que entrañan un secreto que habrá que dilucidar en cuanto a su época, ya que su construcción no concuerda con la época inglesa y no se han encontrado documentos al respecto.

En cuanto a las actividades mineras desarrolladas por los colonizadores estuvieron relacionadas con la extracción de metales preciosos y quienes se vieron beneficiados en mayor medida fueron los colonizadores españoles.

Fue hacia la mitad del siglo XIX cuando la actividad minera en dicha zona empezó a sistematizarse, incluso con informes que pedían hacer perforaciones para extraer el agua. El recurso era fundamental para el consumo humano, para la alimentación de los animales y para el proceso de industrialización de la minería aurífera en el lugar.

En 1867, durante la presidencia de Domingo. F. Sarmiento, el mayor J.J. Rickard realizó un  riguroso informe sobre el valor económico de las minas con el objeto de atraer inversiones, que llegaron a San Juan de la mano de   la Compañía Inglesa de Hualilan. La inversión se evidencia en las instalaciones de los molinos, maquinas a vapor y edificaciones que dan la impronta del avance científico y tecnológico de la época.

Sin embargo la explotación realizada con la tecnología del momento y la falta de agua solo pudo alimentar una mínima porción del gran sueño que originalmente implicaba la mina y provoco el prematuro abandono de la misma. Durante la Guerra de la independencia y luego de la organización Nacional la explotación del oro decayó considerablemente.

Llegando a la mitad del siglo XX, el lugar quedó totalmente inactivo, por no ser ya redituable.  Hoy es una de las ruinas mineras más conocidas del país.

Como hemos podido observar en la zona hay testimonios materiales por desentrañar y por reconstruir a fin de incorporar este patrimonio, de gran valor  cultural, a la sociedad sanjuanina.  Quienes visualizaron la posibilidad, aquel 20 de mayo de 2006 de conservar “In Situ” los vestigios de carácter arqueológico o histórico, para convertirlos en el Museo de Sitio Hualilan, están a la espera de la oportunidad que tengan las autoridades relacionadas con la cultura de gestionar todo aquello que este a su alcance para concretar dicho proyecto.

Como escribió el gran  orador Cicerón  “La historia…testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de vida, testigo de la antigüedad.”

Prof. Elizabeth Leonardi